miércoles, 8 de noviembre de 2017

Arcila reprocha a Dámaso Arteaga que intente ocultar la suciedad de Santa Cruz bajo el calificativo de “sensaciones” subjetivas



Sí se puede considera que el grave problema de gestión se resolvería con la remunicipalización del servicio

El portavoz de Sí se puede en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, Pedro Fernández Arcila, reprocha al concejal de Servicios Públicos, Dámaso Arteaga, que intente ocultar bajo el calificativo de “sensaciones” subjetivas la suciedad que afecta la vida cotidiana en la capital tinerfeña y que se escude en una encuesta de hace dos años, que no tiene por qué responder a la crisis que vive el municipio en materia de limpieza y salubridad en el espacio público.


La organización ecosocialista considera que una situación tan patente, que causa un profundo malestar y que es ya un clamor en la capital tinerfeña, es producto de un grave problema de gestión que se resolvería con la remunicipalización del servicio, tal como propuso Sí se puede en el pleno sobre los presupuestos para 2018 en octubre pasado.

Arcila asegura que “no son sensaciones, las quejas vecinales son la expresión de un hartazgo con una forma de prestar un servicio esencial que se guía por la búsqueda del lucro y por el interés empresarial y no por la disposición a ofrecer a la ciudadanía una prestación básica en las mejores condiciones”.

La situación es tan grave que “no es suficiente baldear con agua y revisar las acumulaciones de basura cada vez que se produce una queja vecinal a través del sistema de alertas”, precisa el portavoz de ecosocialista. “Se trata de un problema de modelo de gestión, en el que se mira más al interés de las empresas a las que se les adjudica el servicio que a la calidad de la prestación que se ofrece a la ciudadanía; es una conducta propia de un partido multinacionalista”, sentencia.

La recogida de basura y la limpieza forman parte de las obligaciones principales de un Ayuntamiento y, por ese motivo, Sí se puede propuso la remunicipalización del servicio en el pleno sobre presupuestos para 2018. En estos momentos, la corporación paga a la multinacional Urbaser una cantidad cuantiosa que “solo sirve para que los fondos públicos se vayan para China, país sede de esta empresa”, recuerda Arcila.