jueves, 23 de febrero de 2017

Sí se puede propone ampliar el reconocimiento de Santa Cruz a Eduardo Westerdahl



Yaiza Afonso plantea “marcar la huella de su vida en la ciudad” en el 115 aniversario del nacimiento del intelectual tinerfeño
Sí se puede propone que el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife amplíe el reconocimiento de la ciudad al crítico de arte Eduardo Westerdahl, nacido en la capital tinerfeña y figura clave tanto en el grupo surrealista tan activo en la isla en la primera mitad del siglo XX como para las artes plásticas y la vida cultural del resto del siglo. El grupo municipal de Sí se puede en el Ayuntamiento capitalino ha propuesto esta iniciativa a los distintos grupos políticos municipales con el fin de que la moción llegue al pleno que se celebra el próximo viernes 3 de marzo como una moción institucional con el apoyo unánime de la corporación.


“La huella de Eduardo Westerdalh está en Santa Cruz”, asegura la concejala ecosocialista Yaiza Afonso, que recuerda en el texto de la moción que, aunque la ciudad cuenta con una calle dedicada a su nombre, “consideramos, teniendo en cuenta su inigualable legado, que se debe reivindicar de forma más notoria que fue vecino de nuestra ciudad”. Afonso destaca también que en 2017 se celebran los 115 años del nacimiento del intelectual tinerfeño.

La iniciativa plantea la colocación de placas explicativas sobre Eduardo Westerdahl Oramas en el exterior de las fachadas de las casas donde residió a lo largo de su vida en Santa Cruz: la vivienda de la calle Enrique Wolfson donde vivía en los años 30 y su casa de la avenida de la Asunción que adquirió en 1974.

Además, la concejala propone que se firme “un hermanamiento colaborativo entre el Museo Municipal de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife y el Museo de Arte Contemporáneo Eduardo Westerdahl (MACEW) con sede en el Puerto de la Cruz”, de manera que ambas instituciones mantengan una relación de colaboración relacionada con la colección de arte del museo portuense o la posibilidad de organizar conjuntamente presentaciones, conferencias o muestras relacionadas son su figura, con coordinación del Organismo Autónomo de Cultura. 

El legado de Westerdahl custodiado en el MACEW incluye una gran colección particular de arte plástico, que el crítico comenzó con la obra del surrealismo y se prolongó con obra plástica hasta los años setenta del siglo pasado, con obra de artistas como Manolo Millares, Eduardo Úrculo, Juan Ismael, Ángel Ferrant y Felo Monzón, entre otros. La colección fue agrupada por el propio Westerdahl en 1953 en una iniciativa pionera en el arte contemporáneo español, al crear del Museo de Arte Contemporáneo Eduardo Westerdahl, que fue reinaugurado en 2007 en su actual ubicación de Puerto de la Cruz, con el objetivo de continuar con la labor de difundir las vanguardias del arte en Canarias. 

El crítico y artista participó en la introducción de corrientes artísticas innovadoras en el archipiélago, además de ser autor de cuadros, dibujos, collages y fotografías. Formó parte del grupo de creadores de la vanguardia artística canaria, organizados en torno a la revista Gaceta de Arte, que él dirigió, del que formaron parte, entre otros, Óscar Domínguez, Juan Ismael o Emeterio Gutiérrez Albelo. 

Fue uno de los firmantes del Manifiesto Surrealista de Tenerife, firmado con motivo de la exposición surrealista impulsada por el grupo y celebrada en 1935 en el Círculo de Bellas Artes, que incluyó la visita de André Breton a la isla y la inclusión de Tenerife en el mapa las vanguardias artísticas. El manifiesto, además de los franceses André Breton y Benjamín Péret, incluyó firmas tan significativas para la cultura canaria como las de Agustín Espinosa, Pedro García Cabrera, Domingo López Torres, Domingo Pérez Minik y el propio Westerdahl. 

La ascendencia sueca del autor lo protegió de la represión durante la Guerra Civil. Sin embargo, los golpistas persiguieron a otros artistas y el grupo y la revista quedaron disueltos. En este contexto, Westerdahl quedó junto a Pérez Minik como un referente para los creadores que resistían la oscuridad de los nuevos tiempos y, sobre todo, para las siguientes generaciones de creadores. En los años 70, el crítico fue uno de los promotores de la I Exposición Internacional de Escultura en la Calle, que se trata, sin duda, de uno de los legados artísticos más importantes de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife.