sábado, 16 de enero de 2016

Bebé en el Congreso



Yaiza Afonso Higuera
@yaizaafonsossp

Todos los diputados y diputadas se abalanzaron a los micrófonos para comentar lo que valoraron como inaudito en la que denominan “casa de la democracia”.

–Es lamentable, califica sin retoques uno de los ministros.
–Traerlo al hemiciclo no es cómodo ni para el bebé ni para nosotras, comenta abiertamente otra de las diputadas protagonistas del bipartidismo.
–Esto no hace falta, afirma otra con la misma cara de molestia.
–Es para figurar, protesta también incómoda la canaria que se ha quedado solamente con un escaño en el Parlamento.


De lo que se olvidan las que hablan es de la otra clase de críticas realizadas a otras mujeres que han hecho lo contrario.

–¿Es un buen ejemplo la vuelta al trabajo de Soraya Sáenz de Santamaría, diez días después de dar a luz?, se preguntaban enfadados algunos en revistas y foros de opinión.
–Lo de Carme Chacón es lamentable, eso de dejar al bebé en casa es una locura, es de mala madre, despotricaban otros.

Esta mañana escuchaba en una tertulia de una radio local otra de las insólitas descalificaciones al acto de Carolina Bescansa: “Bueno –dijo el contertulio con risitas–, allí aprenderá bien a mamar”.

Ante todo este palabrerío, creo firmemente en el derecho a decidir. La lactancia materna es una opción y, como tal, hay que respetarla. Los bebés que se crían a pecho comen a demanda, es una realidad que está pegada a las madres que la viven y a los padres que acompañan. Por eso, lo que hizo la diputada en el Parlamento es un modo de prolongar su vida cotidiana, de tratar de conciliar un modo de ser madre.

Cada una elige el suyo, cada una ama a su manera, y mientras se ame de verdad, todo está bien, pienso mientras conduzco hasta mi puesto de trabajo.

Por ello, sería incapaz de criticar las opciones personales de las mujeres. Ya está bien de que nos caiga siempre el peso de la moral, el peso del dogma. No existen rutas preconcebidas, cada mujer es libre de organizar su maternidad, de dar pecho o el biberón, de conciliar con la guardería o con un familiar, o incluso de traer el bebé al trabajo si fuera posible. De lo que sí estoy segura es de que para poder elegir es necesario aumentar el periodo de baja maternal.

Es el Congreso un escenario para el cambio y por eso votamos. Es el Congreso un escenario de las posibilidades inmensas de la vida, de presentar nuevas formas que se conviertan en posibles leyes, de hacer real aquello que parece utopía.

Ella puede y debe mostrar al mundo otros mundos posibles.

Me encantó verla allí con su bebé, al igual que me encantó ver nuevos peinados, rastas que incluyen un nuevo porvenir. Porque en las chaquetas y corbatas ni está ni deja de estar la dignidad. Porque en el aparentar las formas no está la verdad. Porque hay demasiadas verdades como para que estemos sujetos a un solo libro de estilo.