viernes, 12 de diciembre de 2014

Frías pide que el servicio de atención domiciliaria llegue a 1.200 personas, como contempla el contrato



* También reclama mejorar las condiciones laborales de las trabajadoras, que han empeorado desde su salida de la cooperativa Mararía
* El número de altas en noviembre era de 895, muy alejado de las 1.200 que Alicia Álvarez prometió en agosto lograr “en breve”
Asunción Frías, concejala de Sí se puede en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, pidió hoy a la delegada de Atención Social, Alicia Álvarez, que ponga en marcha los mecanismos necesarios para alcanzar cuanto antes el número de 1.200 personas que reciben atención domiciliaria. Esta cifra es el tope que contempla el contrato con la empresa Eulen y es la que Álvarez prometió lograr “en breve” el pasado 11 de agosto, cuando se presentó el citado contrato. Sin embargo, el número de altas en noviembre solo llegaba a 895, según ha reconocido la propia Álvarez.

De hecho, la responsable de Atención Social dijo ese día que la cifra de 1.200 personas se lograría “a partir del 18 de agosto”, una promesa que a todas luces no se ha cumplido. En realidad, Álvarez también faltó a la verdad cuando dijo, el día de la presentación del nuevo servicio de atención domiciliaria, que eran 800 personas las que ya recibían esta prestación, pues la misma concejala respondió por escrito en la Comisión de Control de esta semana que el número real el 11 de agosto era de 746.

“Dado que la cifra de 1.200 es la que permite el contrato con la empresa Eulen, exigimos al Gobierno local que aumente hasta ese tope el número de personas atendidas en el servicio de ayuda a domicilio, ya que muchas familias del municipio tienen necesidades en ese ámbito, especialmente aquellas que tienen uno o más miembros en situación de dependencia, y las administraciones públicas no están respondiendo adecuadamente”, dijo hoy Frías.
La portavoz de Sí se puede pidió también que se contrate a más personal y que se aumente el número de horas de la mayoría de las trabajadoras, que están contratadas a jornada parcial, para poder así desarrollar adecuadamente este servicio y alcanzar las 1.200 personas previstas. Estas mujeres reciben sueldos irrisorios que en muchos casos apenas les permiten sobrevivir y la mayoría de ellas son extrabajadoras de Mararía, que han visto deterioradas sus condiciones laborales respecto a las que tenían en la cooperativa, según han manifestado algunas de ellas a la organización política.