lunes, 29 de septiembre de 2014

Sí se puede pide la exención de la tasa de dominio público para actividades sociales y vecinales gratuitas



El cobro por usar plazas y otros espacios públicos ha llevado a varios pueblos del municipio a dejar de celebrar sus fiestas populares

Taganana.
Pedro Fernández Arcila, concejal de Sí se puede en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, presentará este viernes ante el Pleno una moción en la que pide que se declare exentas a las asociaciones vecinales y asociaciones sin fines lucrativos del pago de la tasa por la utilización privativa o el aprovechamiento especial de los bienes de dominio público, siempre que acrediten la ausencia de ánimo de lucro en las actividades que se pretenden realizar.

Con esta propuesta, Sí se puede se hace eco de una lucha vecinal a la que la propia organización política se sumó en 2010, cuando aún no tenía representación en el Ayuntamiento, para defender a los vecinos de El Sobradillo, que denunciaron el cobro de esta tasa por la celebración de actos ludicoculturales en espacios que eran propiedad del Consistorio. Como ocurre en otros casos, la ocupación temporal de estos espacios por parte de los vecinos ha sido siempre un fenómeno natural.

En la moción se pide que, una vez reconocido el derecho a la exención, se encargue al área correspondiente el inicio de los trámites para la modificación que regula la mencionada tasa a fin de incluir este supuesto. Arcila considera que con la aprobación de esta propuesta se pondrá fin a una realidad injusta originada por una ordenanza fiscal estricta.

El edil hace hincapié en lo absurdo que resulta cobrarles a los vecinos y asociaciones culturales, dado que no solo las actividades no tienen ánimo de lucro, sino que en la mayoría de los casos los vecinos de los pueblos en los que se realizan están supliendo la carencia de una política cultural, social y recreativa a cuyo desarrollo está obligado el Ayuntamiento.

Con la medida que propone el edil de Sí se puede también se fomentarían las actividades lúdicas en los barrios del centro de la ciudad, favoreciendo el encuentro, la participación comunitaria y la autogestión vecinal, “lo que, en definitiva, aumenta la cohesión social, se lograría una mayor dinamización del centro urbano y se retomarían actos populares que nunca debieron desaparecer”, señala Arcila.

Tradición frente a recaudación
La lucha de Sí se puede contra esta tasa comenzó en 2010, cuando dio su apoyo a la asociación de vecinos Siete Islas, de El Sobradillo, y a la de El Tablero, a las que el Ayuntamiento pretendía cobrarles hasta 600 euros por la celebración de unas actividades desarrolladas de manera voluntaria, sin fines lucrativos y con el único afán de cubrir la permanente ausencia de las acciones públicas locales en materia de dinamización cultural.

Tras esta denuncia, otros pueblos del municipio se pusieron en contacto con Sí se puede para manifestarles su rechazo a esta tasa. Uno de los casos más sangrantes es el de Afur, donde el Ayuntamiento pretendía cobrar por la celebración de actividades tradicionales en una plaza que había sido cedida por los propios vecinos al Consistorio. Finalmente, la población del lugar desistió de celebrar estos actos, que servían de encuentro entre residentes y naturales que viven fuera del caserío.

Algo similar ocurrió en Taganana, donde, a pesar que desde hace quinientos años se vienen realizando actos públicos en el emplazamiento actual de la plaza de la iglesia, el Ayuntamiento amenazó con girar la tasa por el uso de este bien municipal. En esta ocasión se programaron determinadas actividades culturales y deportivas en el entorno de la Iglesia con motivo de unas fiestas no patronales y tuvieron que desistir a la vista del elevado coste que suponía el pago de esta tasa.