viernes, 10 de enero de 2014

Sí se puede se muestra contraria a la presencia de los príncipes de Asturias en la inauguración del Palmétum



Arcila y Frías advierten del desprestigio de la casa real y proponen que para la apertura se cuente con un botánico canario relevante
Pedro Fernández Arcila y Asunción Frías, concejales de Sí se puede en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, se mostraron hoy contrarios a la presencia de los príncipes de Asturias, Felipe de Borbón y Letizia Ortiz, en el acto de inauguración del Palmétum. La casa real ya ha confirmado la asistencia de los príncipes, tras una invitación cursada por el consistorio capitalino.

Según los ediles de la organización ecosocialista, la relevancia que se pretende dar a esta ceremonia con la asistencia de los príncipes no tendrá el efecto deseado dado el progresivo deterioro de la imagen de la casa real, salpicada por casos de corrupción y por las actitudes impropias de su cargo por parte del rey de España, Juan Carlos de Borbón.

En su lugar, Sí se puede considera más apropiado que para la inauguración de este jardín botánico, excepcional por su singularidad y por su extensión, se cuente con alguna figura relevante dentro del campo de la botánica canaria.

La organización también se opone al viaje de los príncipes por los gastos en materia de seguridad que acarreará a las arcas municipales y critica el hecho de que por esos mismos motivos de seguridad no se pueda conocer con exactitud la fecha de la inauguración, ya que la casa real no informa de los desplazamientos de sus miembros hasta dos semanas antes de cada uno de ellos.

Los estatutos de Sí se puede señalan que esta formación aspira “a conseguir un auténtico Estado social, de derecho, republicano y laico que promueva la construcción de una sociedad basada en el ecosocialismo”, por lo que rechaza la representación anunciada, que va contra los principios igualitarios del partido. En este sentido, Frías presentó en abril de 2012 una moción al Pleno en la que pedía la abdicación del rey de España y la puesta en marcha de un proceso pacífico que posibilite la transición hacia un modelo de Estado en el que todos los representantes institucionales puedan ser elegidos democráticamente.

Aunque la propuesta fue rechazada, en aquella ocasión se produjo una división de voto en el seno del grupo de concejales que conforman el gobierno local (PSC-PSOE y Coalición Canaria), lo que pone de manifiesto, según Frías y Arcila, que el sentimiento de rechazo a la monarquía española ha calado profundamente en la sociedad canaria.