lunes, 14 de octubre de 2013

Sí se puede pregunta por el expediente para conceder honores al escritor asesinado Domingo López Torres



El Pleno aprobó en 2012 dar su nombre a una plaza de la calle Imeldo Serís
Confluencia de Ángel Guimerá con Imeldo Serís.
Asunción Frías, concejala de Sí se puede en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, ha solicitado por escrito al alcalde, José Manuel Bermúdez, información sobre el expediente para la concesión de honores y distinciones al escritor tinerfeño Domingo López Torres, asesinado en febrero de 1937 en la capital tinerfeña por sus ideas políticas y su oposición al golpe de Estado del general Franco.

López Torres, una figura destacada de las letras canarias, fue concejal del Ayuntamiento de Santa Cruz durante la II República española, y el reconocimiento a su figura fue propuesto por Sí se puede en el Pleno de febrero de 2012 mediante una moción institucional aprobada por todos los grupos municipales. Sin embargo, transcurrido más de un año y medio de aquel acuerdo, la organización ecosocialista no tiene constancia de que se hayan dado pasos en este sentido.

En la moción se proponía “reconocer y valorar públicamente la obra y la trayectoria vital del que fuera concejal de este Ayuntamiento y uno de los más grandes escritores de nuestra historia, asesinado por ser un hombre libre y coherente con sus ideales”, además de poner su nombre a la plaza que se encuentra en la confluencia de la avenida Ángel Guimerá, en la que nació el poeta, con la calle Imeldo Serís, junto a la sede principal de la Sociedad de Desarrollo.

Domingo López Torres fue un poeta, ensayista surrealista y revolucionario en los agitados años treinta del siglo XX. Nacido el 15 de mayo de 1907, este militante socialista fue concejal del Ayuntamiento durante la II República en una ciudad que en el quinquenio republicano amó los ideales de libertad, justicia y democracia. Es el único de los escritores de la vanguardia insular asesinado por los fascistas: en febrero de 1937 fue sacado del campo de concentración de Fyffes y arrojado al mar enfundado en un saco; tenía 29 años.