lunes, 2 de abril de 2012

¡Todos somos ecologistas!

Manifestación contra las torres de Vilaflor. 
Veo a Paulino Rivero en una rueda de prensa contra las prospecciones petrolíferas flanqueado por los presidentes de los cabildos de Lanzarote y de Fuerteventura. De la mesa que preside la convocatoria cuelga una pancarta que dice “hacia un cambio del modelo energético y de conciencia social” (sic). Esa mezcla de apuesta energética con visión interplanetaria me confunde inicialmente pero conociendo el plantel de estos actores me percato que es el anuncio de la gira por Canarias de una nueva ópera bufa, una más de las que tanto hemos sufrido estoicamente los isleños. En esta ocasión la obra tiene por título ¡Todos somos ecologistas!
A partir de este anuncio presidencial, se ha iniciado el primer acto con una acelerada conversión al ecologismo de los consejeros, concejales y diputados de CC y PSOE, dejándose ver en las manifestaciones en contra de las prospecciones petrolíferas -con vestuario ajustado al ambiente-, e introduciendo en ayuntamientos y cabildos y Parlamento mociones contra el ahora denostado petróleo y en defensa del ecosistema marino y de las energías renovables.
El guión de esta ópera bufa es que el PSOE odia al PP y Paulino y su equipo odian a Soria. Estos gobernantes canarios, de manera tosca, tratan de ocultar estos sentimientos y, como Soria impone las prospecciones petrolíferas, idean hacerse ecologistas para de esta manera acabar con Soria. A partir de aquí nos encontraremos con escenas sublimes, por ejemplo, cuando sale a escena Paulino Rivero y con aire circunspecto entona, en do sostenido, la importancia de escuchar a la pacha mama marina, o cuando entra la viceconsejera de Medio Ambiente, Guacimara Medina, anunciando un nuevo catálogo de especies con los sebadales superprotegidos. El público, agarrándose a los bancos de las butacas, se destornilla de risa.
La obra es tan hilarante que en un momento dado se desarrolla un duetto entre un dirigente nacionalista y otro socialista quienes, con barítona voz, enuncian las bondades del gas y de la millonaria inversión para la gasificadora en Granadilla, mientras que, con voz grave, se lamenten que sea el malévolo petróleo quien impida el desarrollo de las energías renovables y que ocasione tantos daños medio ambientales.
Este teatro nos mantendrá en vilo hasta final y no descarten que en esta nueva tripulación del Rainbow Warrior se suba también Soria, quién, si lo exigiera el guión, hará fe de ecologismo. Nada de ello debe extrañarnos porque al fin y al cabo han sido estos tres partidos en comandita quienes se han acostumbrado a cantar las excelencias de nuestro medio ambiente mientras aniquilaban el patrimonio natural de todos los canarios.

Pedro Fdez. Arcila, concejal de Sí se puede en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife