jueves, 12 de enero de 2012

Sí se puede exige mayor control sobre el edificio de Telefónica en la calle Porlier


La Policía informa que el pasado mes de octubre se vertieron 50 litros de ácido sulfúrico y otros productos tóxicos
Sí se puede ha tardado más de dos meses en recibir información sobre el accidente acaecido el pasado 24 de octubre en el edificio de Telefónica en la calle Porlier. La Policía ha venido a desmentir la información dada por Telefónica el día de accidente, pues la compañía habló de una escasa cantidad de ácido derramada de una pequeña batería. Ahora se sabe que se trató de cincuenta litros de acido sulfúrico y otros productos tóxicos que no son concretados en el informe de la Policía.

Pedro Fernández Arcila, concejal de Sí se puede en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, cree que “la inicial información errónea de Telefónica y el retraso de la concejal responsable en entregar una información que disponía desde hace varios meses viene a demostrar que, por vías distintas, se ha tratado de ocultar la entidad del accidente acaecido el pasado mes de octubre, en el que intervino el grupo de riesgo químico de los Bomberos. Con ello tratan de encubrir el riesgo permanente que suponen las actividades que se desarrollan en la calle Porlier, donde cada vez se instalan más aparatos de telefonía móvil y en el sótano parece que se desarrolla una actividad cuasi-industrial, generando un nivel de ruidos con notables afecciones a los vecinos”.

Con el fin de conocer la legalidad de los aparatos y antenas que se han instalado en el edificio y los controles municipales sobre el ruido que genera esa actividad, Sí se puede solicitó también a la Gerencia de Urbanismo la licencia o autorizaciones con las que cuenta la empresa Telefónica, sin que hasta la fecha la organización haya recibido respuesta. Esta actitud del grupo de gobierno “resulta extraña dada la rapidez con que desde la Concejalía de Urbanismo se suelen atender las solicitudes de información”, añade Arcila.

El concejal de Sí se puede insiste en la necesidad de establecer un control más riguroso sobre las actividades que se están realizando en ese edificio, que de ser una sede administrativa se ha transformado en una importante central de antenas de telefonía móvil.

El accidente del pasado octubre ocasionó un derrame de ácido sulfúrico –un producto altamente corrosivo– y otras sustancias procedentes de una batería que estaba siendo transportada por varios operarios en el interior del edificio, lo que obligó a desalojar el inmueble y a cortar el tráfico rodado. Ello hizo necesaria la intervención de la Policía Local y de los Bomberos de la capital tinerfeña, que tuvieron que activar un dispositivo de riesgo químico para atajar el derrame de ácido.

Numerosos vecinos del barrio de Duggi han expresado a Sí se puede su preocupación por este incidente, que ha generado incertidumbre sobre la naturaleza de las actividades que la compañía desarrolla en un edificio ubicado en pleno centro de la ciudad.