viernes, 20 de enero de 2012

Sí se puede exige a Bermúdez una solución al problema de los malos olores de la depuradora


La formación ecosocialista asegura que no se han realizado mejoras en este sentido desde que la empresa pasó a manos privadas

Pedro Fernández Arcila y Asunción Frías, concejales de Sí se puede en el Ayuntamiento de Santa Cruz, han preguntado nuevamente por la gestión de la desodorización de las aguas residuales que pasan por la estación de bombeo de Cabo-Llanos y por la estación depuradora (EDAR) de Buenos Aires.

Durante la Comisión de Control celebrada este jueves Dámaso Arteaga, concejal de Servicios Públicos, reconoció que desde el año 2005 Emmasa no aplica el sistema que evitaría la salida de olores en el proceso de depuración de las aguas. Ante esto Arcila y Frías señalan que “de manera definitiva se puede afirmar que Emmasa es el principal causante de los malos olores que, desde hace años, vienen sufriendo en el Barrio de Chamberí y en zonas aledañas”.

Los ediles ecosocialistas recuerdan que las fechas de no aplicación de esta medida tan necesaria cuando se trata de zonas ubicadas en zonas pobladas coinciden exactamente con el proceso de privatización de Emmasa. Con respecto a ese hecho  Arcila y Frías recuerdan que, en su momento, se justificó la privatización diciendo que no se iba a mermar el servicio público que se estaba realizando, algo que al menos  en el tema del tratamiento de las aguas residuales evidentemente no ha sido así. Lo más alarmante es que esta situación no haya supuesto una reacción política inmediata para exigir el funcionamiento de estos sistemas que afectan a miles de vecinos.

Para Sí se puede resulta muy alarmante que en todo este tiempo no se le haya dado una respuesta política adecuada a un problema tan grave para los ciuadadanos. En la comparecencia de Dámaso Arteaga  este se comprometió a buscar un sistema para acabar con los malos olores, una vez se hagan las obras de ampliación de la estación depuradora (EDAR) de Buenos Aires, un proyecto que aún puede tardar unos cuantos años en hacerse realidad. Ante esto Arcila y Frías exigen al Alcalde de la capital y a Emmasa que de inmediato busquen una solución que ponga fin a los malos olores, ya que creen que es su deber legal como empresa que presta un servicio público esencial y como representante político de los vecinos.