miércoles, 2 de noviembre de 2011

Sí se puede pregunta al concejal de Hacienda si ha dado algún paso para recuperar la gestión de la recaudación voluntaria, actualmente en manos privadas

El cobro de impuestos sigue siendo gestionado por una empresa, una situación ilegal que le costó al Ayuntamiento tres millones el año pasado
Pedro Fernández Arcila, concejal de Sí se puede en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, preguntará mañana al concejal de Hacienda, Alberto Bernabé, si ha dado algún paso para recuperar la gestión de la recaudación y el cobro de impuestos municipales en periodo voluntario, que actualmente está en manos de una empresa privada pese a varios informes desfavorables del interventor de la corporación.

La pregunta, que deberá ser respondida durante la sesión de la Comisión de Control que se celebrará mañana, ya fue planteada por Arcila en el pleno celebrado el pasado mes de julio, pero hasta ahora el grupo de gobierno no ha informado sobre los pasos dados para recuperar la gestión de esta recaudación, a la que está obligado por ley.

La gestión del cobro de impuestos municipales en periodo voluntario fue subcontratada a una empresa privada hace casi 20 años de manera temporal. Sin embargo, en la actualidad se sigue encargando del 70% del total, trabajo por el que se lleva una comisión de aproximadamente un 4%, lo que se tradujo en unos tres millones de euros en el ejercicio anterior. “Resulta inadmisible que el Ayuntamiento deje escapar esa cantidad de dinero en estos tiempos de crisis”, afirma Arcila, que coincide con el interventor en su afirmación de que la condición de temporalidad con la que se subcontrató el servicio ha sido superada claramente.

Tras la intervención de Arcila en el pleno de julio, el concejal Bernabé informó a la organización política de que se estaban dando los pasos necesarios para volver a la legalidad. Por todo ello, Sí se puede desea saber en qué estado se encuentran las gestiones desarrolladas por el Área de Hacienda para garantizar que la corporación vuelve asumir en su totalidad la recaudación de los impuestos.