martes, 3 de mayo de 2011

Sí se puede cree que las nuevas guaguas en las líneas a Los Campitos y San Matías empeoran el servicio


Titsa ha sustituido los vehículos de 45 plazas por otros de 26
El Comité Local de Alternativa Sí se puede en Santa Cruz considera que la sustitución de las guaguas de 45 plazas por otras de 26 en las líneas de Titsa 228 y 238 empeora la calidad del servicio que la compañía presta a los usuarios del transporte público.

Las citadas líneas, que unen el centro de Santa Cruz con Los Campitos por La Cuesta y con San Matías por Chamberí, respectivamente, venían siendo cubiertas hasta ahora por vehículos de 45 plazas, pero Titsa los sustituyó recientemente por otros de 26, lo que ha generado malestar entre los vecinos por los problemas que estos generan entre las personas mayores y las de movilidad reducida.

Sí se puede cree que con el empeoramiento en las condiciones de este servicio público se está favoreciendo el transporte privado, con las consecuencias negativas que conlleva. Asimismo, el Cabildo de Tenerife, responsable del transporte público en la Isla, reduce gastos e inversiones en líneas como la 228 y la 238 mientras promociona el tranvía, un medio de transporte que no es de utilidad para los vecinos de muchos barrios de Santa Cruz.

Sí se puede ha elaborado un decálogo de propuestas para la mejora del servicio de guaguas que contempla, entre otras medidas, la ampliación de las frecuencias y de los horarios nocturnos, así como la renovación de la flota con nuevos modelos de guaguas ya existentes en el mercado, mucho más ecológicos, cómodos y eficientes.

El decálogo propone además la mejora de los accesos peatonales a las paradas, la habilitación de carriles exclusivos guagua-taxi y de sistemas de carriles reversibles en horas punta. Asimismo, reclama la restitución de líneas y frecuencias suprimidas en Santa Cruz y La Laguna desde la inauguración del tranvía, que permitían la accesibilidad a muchos barrios ahora desconectados y peor comunicados. Las propuestas de la formación política también incluyen el abaratamiento del coste del billete y la recuperación de la gratuidad para sectores menos pudientes.